En un tiempo en que los algoritmos de la IA y las plataformas de las redes sociales más utilizadas amenazan con una peligrosa regresión, amplificando nuestra exposición a los estereotipos y sesgos de género –y lo más grave, la exposición de niñas y niños, adolescentes y jóvenes, cuyos cerebros y personalidades se están formando–, se vuelve más necesario que nunca el combate desde el pensamiento y la reflexión, desde la intelectualidad y la educación.