La pelota vasca es una expresión cultural arraigada en Navarra que ha vertebrado durante siglos la vida social y se mantiene como un símbolo de identidad colectiva. Desde sus orígenes medievales hasta la actualidad, este deporte ha evolucionado alrededor del frontón como un espacio de encuentro y tradición. Pamplona ocupa un lugar central en esta historia gracias a infraestructuras como el Labrit, una amplia red de espacios de juego y una comunidad pelotazale que se extiende por Europa, América y Asia.