Las cajas negras de los dos trenes accidentados el pasado 18 de enero en Adamuz (Córdoba) revelan que entre el primer síntoma de descarrilamiento del tren Iryo y la colisión con el tren Alvia pasaron sólo quince segundos, según recoge una nota de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) conocida este martes.