El endurecimiento del escenario económico en la eurozona tomó ayer forma con las nuevas previsiones del Banco Central Europeo (BCE), que ya incorporan los primeros efectos del conflicto en Oriente Próximo. La institución monetaria advierte de un repunte de la inflación por encima de lo previsto hace apenas tres meses y de una desaceleración del crecimiento económico, en un contexto marcado por la incertidumbre energética y geopolítica.