Desde las pistas de aterrizaje de Palm Beach hasta los despachos blindados de Teherán, la narrativa de la guerra entre EE.UU. e Irán ha entrado en una fase de "diplomacia en la sombra". Mientras el presidente Donald Trump pregona un acuerdo inminente con un interlocutor iraní "respetado" y misterioso, la República Islámica responde con una negativa tajante que califica de "guerra psicológica". Mientras, en el centro del tablero continúa el control del petróleo mundial, la supervivencia de un régimen diezmado y la sombra de un arma nuclear que Washington está decidido a erradicar.