Iniciar la mañana con desayunos equilibrados, ricos en ingredientes frescos y técnicas culinarias suaves puede marcar la diferencia en la energía, la digestión y el bienestar general. Y eso es precisamente lo que se hace en algunos países asiáticos, en los que la primera comida del día no se basa en azúcares rápidos, sino en sabias combinaciones de proteínas, vegetales, fermentados y cereales integrales que nutren el cuerpo de forma sostenida. Entre los más populares, destacan: