Fuera del terreno de juego, Kike Barja (28 años) cambia las botas por las raquetas de tenis y las sagas de Carmen Mola. El canterano de Osasuna se define como una persona de costumbres sencillas que encuentra su mayor refugio en Noáin, el lugar donde se crió. Y desvela con quién le gustaría cenar de todos los personajes históricos.