Cumplir los 18 y apuntarse a la autoescuela para sacarse el carnet de conducir es un trámite que la mayoría de jóvenes esperan con ansias. Disponer de un coche y de un permiso para conducir proporciona independencia, autonomía y libertad y hace posible desplazarse a donde sea y cuando sea, sin depender de nadie. Sin embargo, los procesos convencionales para estudiar el temario, realizar las prácticas y aprobar los exámenes rara vez tienen en cuenta a las personas con discapacidad, que necesitan tiempos y metodologías distintos, lo que les condena a perder autonomía y requerir de otro conductor para sus desplazamientos. Con el fin de crear unas condiciones que permitieran obtener el permiso de conducción a personas con discapacidad leve o límite, en 2018 se creó la iniciativa Cambiamos de Marcha, a la que este año ya se han inscrito trece alumnos.