"Ese bicho me ha destrozado la vida. El día que me vino se me acabó la vida", no se deja repetir María José López Fernández, esta vecina de Tabar (Urraúl Bajo) de 62 años, que hasta 2020 no daba abasto a trabajar como limpiadora autonóma en oficinas bancarias, viviendas particulares e incluso el cuartel de Lumbier. "Pero ahora no puedo subir escaleras o dar un paseo sin tener que parar a descansar, acabo reventada.