La medicina culinaria es clave para mejorar la salud y la autonomía de las personas mayores. Se trata de la gestión diaria de la alimentación como pilar terapéutico, adaptando las recomendaciones dietéticas a las necesidades personales de cada individuo. El enfoque integral incluye la práctica culinaria, la evidencia científica y herramientas clínicas que busquen el tratamiento holístico de la prevención de complicaciones, así como mejorar la calidad de vida de los pacientes. “Los equipos multidisciplinares, con médicos, nutricionistas y chefs, son imprescindibles para llevar a cabo estrategias de prevención y cuidado que respondan a las necesidades personales de cada persona”, sostienen Esther Laso y Mireia de la Parra.