Una vez en España, el detenido recogía a los afectados en el aeropuerto y les hacía firmar un supuesto contrato de representación en el que se reservaba un 10% de futuras ganancias
Una vez en España, el detenido recogía a los afectados en el aeropuerto y les hacía firmar un supuesto contrato de representación en el que se reservaba un 10% de futuras ganancias