Nombrado en 1654 por las Cortes navarras para investigar el pasado del reino, el jesuita pamplonés legó con sus Anales una obra capital para reconstruir, con rigor y detalle, la historia de Navarra
Nombrado en 1654 por las Cortes navarras para investigar el pasado del reino, el jesuita pamplonés legó con sus Anales una obra capital para reconstruir, con rigor y detalle, la historia de Navarra