La trayectoria de Pedro de Navarra y Lacarra quedó profundamente marcada por el asesinato de su padre en 1471, un suceso que condicionó su liderazgo en el bando agramontés
La trayectoria de Pedro de Navarra y Lacarra quedó profundamente marcada por el asesinato de su padre en 1471, un suceso que condicionó su liderazgo en el bando agramontés