EL problema de los secretos largamente guardados no es que suelen decepcionar sino que, si se guardan el tiempo suficiente, a nadie le importan ya un pito. Pedro Sánchez anuncia que se desclasifican hoy los documentos sobre el intento de golpe del 23-F de hace 45 años. Un dato: casi 38 de los 49 millones de habitantes del Estado no habían nacido o tenían menos de diez años en aquella fecha. Ahora echen cuentas de los que tenían uso de razón en eventos sangrantes anteriores -3-M en Gasteiz, Sanfermines del 78,...-. Aunque el tango decía que 20 años no es nada, el mariachi advertía de que la distancia es el olvido. Verdad, justicia y reparación padecen una ley de secretos perpetrada en el tardofranquismo y protegida por PP y PSOE desde sus sucesivos Ministerios de Defensa. Olvido no es reconciliación, es impunidad y riesgo de repetición.