Lo mínimo que cabría esperar de un expresidente del Gobierno es una actitud de prudencia, respeto y reconocimiento hacia las víctimas de ETA. No el elogio a nuestros verdugos
Lo mínimo que cabría esperar de un expresidente del Gobierno es una actitud de prudencia, respeto y reconocimiento hacia las víctimas de ETA. No el elogio a nuestros verdugos