Tiene un rostro paradójico, como de duende, como de perturbado. Quizá sea ambas cosas, si nos atenemos a sus libros, en los que suele escribir de sí m
Tiene un rostro paradójico, como de duende, como de perturbado. Quizá sea ambas cosas, si nos atenemos a sus libros, en los que suele escribir de sí m