Dicen los entendidos en la materia que un cambio de entrenador en mitad de la temporada supone una bocanada de aire fresco para un equipo y unos jugadores a los que, por un motivo u otro, no les están saliendo las cosas como a ellos les gustaría. De hecho, reza en la atmósfera futbolera ese dicho que dice: “a entrenador nuevo, victoria segura”, una tendencia que parece cumplirse… salvo si te enfrentas a Osasuna.