Hace unas semanas tuve la oportunidad de compartir las luchas y experiencias del Movimiento por la Dignidad de la Montaña aragonés (@pirineodigno) con la buena chent de Sarbil Bizirik. Este tipo de encuentros siempre son interesantes porque nos permiten comprender al semejante, aprender de su realidad y apoyarnos mutuamente. Mi sensación es que lo que más daño está haciendo a la población de Etxauri y redolada del proyecto de 62 hectáreas de placas fotovoltaicas es el cambio irremediable que va a suponer en el paisaje. Quizás puede parecer una mera cuestión estética, pero va mucho más allá.