“Se lo dije en la previa a los jugadores, que contra el Real Madrid no lo iban a ganar los once titulares, si no que lo íbamos a ganar a través del banquillo”. Así se despachó Alessio Lisci, entrenador de Osasuna, después de que hace un par de semanas su equipo derrotara al de Arbeloa, que llegaba líder a El Sadar, con un postrero tanto de Raúl al aprovechar una asistencia de Moro, habiendo comenzado ambos el partido en el banquillo. Y algo similar ocurrió este pasado sábado, cuando los rojillos rescataron un punto en casa al nivelar un 0-2 adverso con tantos en los minutos 90 y 94, uno de Kike Barja, que saltó al terreno de juego a un cuarto de hora escaso del final (aunque luego hubo un añadido de 10 minutos), y otro de Budimir, titular indiscutible, pero que marcó a pase de Moi Gómez, suplente de lujo.