Cobraban a sus víctimas entre 300 y 700 euros por empadronamientos que se habían realizado, otros que estaban en trámite, y otros que solo eran una promesa
Cobraban a sus víctimas entre 300 y 700 euros por empadronamientos que se habían realizado, otros que estaban en trámite, y otros que solo eran una promesa