El dinero retenido en la Justicia navarra y que por ahora no se mueve de las cuentas de los juzgados para saldar multas, embargos, fianzas o indemnizaciones suma un buen pellizco, reflejo también de una litigiosidad creciente sobre todo en los pleitos civiles y mercantilles. Y ello pese a la reciente instauración de los MASC, los Mecanismos Alternativos de Solución de Conflictos, que impuestos por ley pretendían ser herramientas negociadoras obligatorias antes de acudir al juzgado, pero que al menos en las consignaciones judiciales no han tenido aún un efecto visible y reconocible.