Casi nos creemos que esta Semana Santa el debate de la calle sería el papel de las mujeres en las cofradías de penitentes y procesiones. Amagó la polémica, pero no llega a prioridad. Las fiestas tradicionales son un reducto extraño. Por fiestas o por tradicionales, parece que no opera en ellas el afán de igualdad entre géneros, lo que tiene una lógica sarcástica en tanto no ha sido antes parte de la tradición.