El gesto es cotidiano, casi automático: terminar de cocinar y verter el aceite usado por el fregadero. Lo que muchos desconocen es que, en ese instante, comienza un viaje invisible con destino frecuente en ríos y mares.
El gesto es cotidiano, casi automático: terminar de cocinar y verter el aceite usado por el fregadero. Lo que muchos desconocen es que, en ese instante, comienza un viaje invisible con destino frecuente en ríos y mares.