Dirigido por la bielorrusa Valeria Lemesevskaya, es su primer filme en el exilio, en Kirguistán, y, a través de una niña, reflexiona sobre la idea de hogar
Dirigido por la bielorrusa Valeria Lemesevskaya, es su primer filme en el exilio, en Kirguistán, y, a través de una niña, reflexiona sobre la idea de hogar