Cada carnaval, cuando el invierno todavía ha apretado la primera peña, en Etxauri ha vuelto a escucharse el nombre del culpable de todos los males: Gereixipot, el robacerezas. No se trata de una tradición centenaria ni de un recuerdo transmitido de generación en generación, pero en apenas una década el Carnaval rural de Etxauribar ha echado raíces como si siempre hubiera estado ahí.