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La contracrónica: Lisci ya habla el idioma de El Sadar

La contracrónica: Lisci ya habla el idioma de El Sadar

Hay noches en las que el fútbol, ese deporte tan dado a la injusticia y al peso de los escudos, decide que la verdad no se puede esconder. Ayer, en un Sadar que era una caldera de nervios y fe, no solo ganó Osasuna; ganó la lógica. Y lo hizo bajo la mirada imperturbable de un VAR que, por una vez, no fue un enemigo, sino el notario que certificó el valor de un equipo al que ahora mismo no se le ve el techo.

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