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Cuando los vecinos se responsabilizan de cuidar sus edificios

Cuando los vecinos se responsabilizan de cuidar sus edificios

En la gran mayoría de las comunidades de vecinos, el mantenimiento del edificio supone “un dolor de muelas” porque es algo que no apetece hacer –conlleva juntas de propietarios, llegar a acuerdos, en ocasiones conflictos...–, pero es algo que entra siempre en la agenda –aunque sea por obligación– cuando aparece un problema. Como una gotera en el último piso, una humedad persistente en el garaje o un trozo de fachada que se desprende. Y es en ese momento cuando llegan las prisas, los nervios, los presupuestos urgentes y, por desgracia, la derrama inesperada. Entonces, lo que antes era todo comodidad, se convierte en un escenario mucho más parejo a la serie española de culto, Aquí no hay quien viva, y los vecinos se convierten en personajes dignos de imitar a Juan Cuesta.

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