LAS discrepancias entre Ursula von der Leyen y António Costa, con el presidente del Consejo corrigiendo y provocando la rectificación de la de la Comisión al recordar que la Unión Europea (UE) debe defender un orden internacional basado en reglas, son el síntoma de un mal más profundo: Europa sufre una crisis de liderazgo colectivo. La Europa que impulso el mayor período de prosperidad colectiva, la de Jean Monnet, Schuman o Adenauer, pero también la de Kohl, Delors o Martens, fue la que supo poner la reconciliación y el interés colectivo frente a los cálculos partidistas y de construir instituciones comunes sobre la base de la cooperación entre sensibilidades conservadoras, socialdemócratas, democristianas y liberales.