Grok, la inteligencia artificial de la red social X, no es de fiar. Poco después de que Elon Musk comprara en 2022 esta plataforma antes conocida como Twitter y la renombrara decidió prescindir de la gran mayoría (en torno a un 80%) de sus equipos internos de verificación de hechos y moderación de contenido. Los despidió bajo la premisa de la “libertad de expresión” y reemplazó la verificación profesional por un sistema descentralizado donde los propios usuarios añaden contexto a los mensajes que consideran engañosos, las llamadas “notas de la comunidad”.