Ya han dictado sentencia. Y, como aquí es costumbre, para empezar en redes, pancartas, pegatinas y paredes. Alternando dardos didácticos –¡incompatibles, incoherentes!– y xenófobos escupitajos –¡colonos, españolazos!–, han decretado que CCOO es enemigo del euskara. Palabras mayores, tú. Así que, salvo que no se someta a una sesión de mea culpa, el sindicato no es digno de portar el testigo de Korrika. Por mi parte, allá cada anfitrión con su lista de invitados, siempre que no se arrogue la representatividad ni de todos los vascoparlantes ni de todos los euskaltzales.