Siempre se ha dicho que la prevención es la mejor cura y que adelantarse a los acontecimientos evita tener que aplicar soluciones que pueden ser vanas. En el campo de la conservación de la diversidad natural se suele llegar tarde y remontar la situación es largo y complejo. En el caso del lince ibérico (Lynx pardinus), 30 años después parece que se ve luz, pero el porvenir de los 129 ejemplares de vaquita marina (Phocoena sinus) tiende a la oscuridad.