El origen de la llamada casa de los carros o de los carreteros se remonta a febrero de 1737, cuando la corporación municipal decidió la construcción en las cercanías del portal de San Nicolás, puerta sur de la ciudad, un conjunto de edificios y estancias que dieran servicio a comerciantes y carreteros, que traían sus productos a la capital entrando por dicha puerta. Dentro de estas estancias, la principal era la vivienda del portalero, encargado del mantenimiento del portal, de su cierre cada noche o su apertura cada mañana. Unos años antes se había construido en sus cercanías el edificio que albergaría la Casa de Misericordia. Para la construcción de la casa de los carreteros se aprovechó el terreno baldío que quedaba entre ésta y la huerta de las Carmelitas Descalzas. Para ubicarnos, en la actualidad sería la parcela que hace esquina entre el paseo de Sarasate y la avenida de San Ignacio.