La sociedad del siglo XXI es la sociedad del rendimiento (Byung Chul Han) por lo que todo está enfocado a dar réditos, a producir, a atraparte en sus redes de la continua actividad. La sociedad anterior se regía por la disciplina, por los horarios fijos, la gente era obediente con las normas y la lucha iba dirigida a mejorar las condiciones laborales y sociales. La sociedad del siglo XX ordenaba el tiempo entre lo laboral y lo ocioso, por lo que la gente tenía claro en cada momento y situación dónde estaba y cuál era su cometido. Las condiciones de mejora se luchaban en la calle frente a empresarios con nombre y apellido, en fábricas físicas donde la camaradería unía y el sindicalismo era potente. Se tenía claro a qué clase social se pertenecía y cuáles tenían que ser las reivindicaciones para mejorar no individualmente, sino como colectivo, como clase.