Estamos en plena temporada de Korrika, esa carrera popular por y para el euskera que acredita el compromiso del pueblo vasco con su lengua y su identidad. Y, una vez más, la derecha política trata de minimizar y combatir ese compromiso con la falacia de asociar el movimiento a su supuesta utilización por el ámbito más radical de la sociedad vasca, ignorando que Korrika hace tiempo que ha sobrepasado incluso a sus impulsores, AEK, convirtiéndose en una gran manifestación popular de una gran mayoría de la sociedad.