La abadía de Vaux le Cernay, a las afueras de París, dejaba de ser un remanso de paz durante los últimos dos días para convertirse en el epicentro de un realismo diplomático crudo. La reunión de ministros de Asuntos Exteriores del G7 ha concluido este viernes con una narrativa dominada por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, quien no solo ha marcado el paso de la agenda, sino que ha lanzado advertencias que han reconfigurado las expectativas sobre los dos grandes conflictos que desangran el orden internacional: las guerras en Irán y Ucrania.