Tras meses de sombra y trabajo en silencio, Kike Barja (28 años) vuelve a sonreír sobre el césped. El extremo canterano, uno de los pilares emocionales del vestuario de Osasuna, atraviesa un momento de plenitud donde los resultados individuales empiezan a acompañar su innegable esfuerzo diario. En esta charla, Barja reflexiona sobre cómo las lesiones le han moldeado como un jugador más paciente , la importancia de la salud mental para gestionar la presión y su situación contractual a pocos meses de finalizar su vínculo con el club.