...

Cecina de León, los secretos de la carne de humo

Cecina de León, los secretos de la carne de humo

Hubo un afortunado clan de Cromañones, o quizá de Neardentales, que cazó un viejo macho de ciervo gigante en cualquier bosque de Europa. Demasiada carne. Pelaron y destazaron la bestia para aprovechar todo: piel, huesos, cornamenta, tendones, grasa. Lo primero que cocinaron fueron las entrañas. Dejaron orear los cuartos traseros hasta que fueran comestibles. Cuando llegó el momento, no había manera de aprovechar todos aquellos kilos de proteína antes de que se pudriera. Dejaron las piezas colgadas del vértice de la tienda elaborada con pieles, justo debajo del hueco por donde salía el humo del primitivo hogar.

Compartir: