Osasuna ve ralentizada su velocidad en la lucha para lograr un puesto que le permita jugar una competición europea la próxima temporada y en Mendizorrotza se tuvo que conformar con un solo punto para seguir haciendo cuentas. En un encuentro muy igualado, en el que ninguno de los dos conjuntos sacó más méritos que el rival para llevarse la victoria, a Osasuna se le queda el mal cuerpo de ver marcharse la victoria en el tiempo de descuento, con un gol de penalti en el minuto 91. La trascendencia de las decisiones del árbitro en las áreas escribió la historia de la segunda mitad y, por ende, del partido. Después de un primer tiempo de mando alterno e igualdad en el marcador -primero en abril la lata había sido Osasuna-, un penalti a favor de los rojillos a diez minutos del final anotado por Budimir parecía ir zanjando la contienda. Sin embargo, otra pena máxima, un penalti residual -el pisotón a Toni Martínez por parte de Catena tras haber rematado el primero-, dirigió el encuentro hacia el empate final tras al acierto de Boyé para los locales.