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No es el arancel, sino el Derecho

No es el arancel, sino el Derecho

La estrategia arancelaria de Donald Trump acredita cada día la situación insostenible económica y jurídicamente que amenaza la estabilidad global. Trump responde a las limitaciones del derecho –marcadas por su propio Tribunal Supremo– con una nueva agresión arancelaria indiscriminada. No estamos ante una herramienta legítima para proteger sectores estadounidenses –discutible ya en el marco del comercio multilateral–. Sus aranceles masivos funcionan como mecanismos de acoso y chantaje personal. Trump no defiende la industria norteamericana, sino sus propios intereses políticos y empresariales, imponiendo gravámenes sin base racional, alterando cadenas de suministro y disparando la inflación interna. La Reserva Federal ya advierte de riesgos recesivos, mientras empresas como Ford o Apple claman por la incertidumbre que paraliza inversiones.

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