Dice el refrán que “el saber no ocupa lugar”, y sin embargo, tiene el poder de ocupar nuestra mente por completo. La lectura nos ayuda a formar una opinión propia de ciertos aspectos, a entender nuevos puntos de vista, a estar informados… Pero también a afilar nuestro criterio, y a ser ciudadanos y ciudadanas que se cuestionen lo que ocurre a alrededor en un mundo donde la información abunda y a veces confunde. Estar bien informado no solo es una cuestión de saber cuáles son los titulares del momento; también es poder entender el momento, las circunstancias.