Su color amarillo dorado, su redondez, su brillo en el plato hacen que muchos llamen As de oros de la cocina a la tortilla de patata. Al igual que el oro de la baraja, este plato resulta muy llamativo en su sencillez y enseguida se convierte en el centro de las miradas cuando aparece sobre la mesa. Su sencilla apariencia es, al final, casi más importante que el punto de jugosidad, el uso o no de cebolla, que si las patatas cortadas o chascadas, grandes o finas, cocidas, fritas o confitadas… En esto, para gustos los colores.