Según una investigación de la Universidad de Binghamton, estos hábitos permiten a la persona "distanciarse" y utilizar los recursos de su cerebro para comprender y procesar mejor sus emociones
Según una investigación de la Universidad de Binghamton, estos hábitos permiten a la persona "distanciarse" y utilizar los recursos de su cerebro para comprender y procesar mejor sus emociones