Está por ver cómo Magyar gestiona su claro triunfo sobre un desgastado Orbán para reconducir la relación con Europa y enterrar el legado ultra que escoró el país hacia Rusia
Está por ver cómo Magyar gestiona su claro triunfo sobre un desgastado Orbán para reconducir la relación con Europa y enterrar el legado ultra que escoró el país hacia Rusia